Tagged: Libros de Misterio

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Las huellas imborrables, de Camilla Läckberg

las-huellas-imborrables-195x300Merece la pena rescatar del archivo de libros la que es, hasta la fecha y a la espera de lo que nos depare su reciente nueva novela, la mejor entrega de Camilla Läckberg de su colección de crímenes de Fjällbacka, esa especie de Saint Mary Mead o Cabot Cove sueco que, con sus 1.000 y poco habitantes, concentra una cantidad desorbitante de asesinatos que va resolviendo la Jane Marple o Jessica Fletcher de la localidad, la escritora, esposa, ama de casa, madre y, sobre todo, metomentodo profesional (dicho con todo el cariño, porque la verdad es que es fácil tomarle cariño; aunque eso no quita que la mujer sea una auténtica metete) Erica Falck, casi más hábil en esa arte resolutiva que su marido, el policía Patrik Hedström.

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La sombra de la sirena, de Camilla Läckberg

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Ya sabemos cuál es, hasta ahora, el mejor libro de la colección de Crímenes de Fjällbacka, popular en toda Europa. Lo dijimos en este mismo blog. Por mayoría aplastante, los lectores parecen haber decidido que es Las huellas imborrables. Ahora bien, ¿cuál es el segundo mejor? Si me lo preguntan a mí, diré que está la cosa reñida entre Los gritos del pasado y el título que hoy comentamos: La sombra de la sirena.

En lo que definitivamente sí vence con claridad y dominio La sombra de la sirena es en capacidad perturbadora, porque a fe que la historia que cuenta, y los pasajes que la autora elige para contarnos la historia de algunos de los personajes más desventurados, es tremenda. Pero, y vano es negarlo, la vida, desgraciadamente, es así. En La sombra de la sirena no encontraremos -aunque también- tantos lances humorísticos y ligeros como en entregas anteriores; La sombra de la sirena se caracteriza por tener un tono algunos matices más oscuro que La princesa de hielo y sus sucesores. Tanto, que a veces dan ganas de retroceder ante lo que se nos cuenta y ante la crudeza con la que se nos cuenta -aunque una crudeza muy natural, muy creíble, sin cargar la mano, cosa que habla muy bien del estilo de Camilla Läckberg-; pero así es la vida y así son los seres humanos cuando se hacen daño unos a otros.

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Kitty Peck y los asesinos del Music Hall, de Kate Griffin

kitty-peck-y-lo-asesinos-del-music-hall-204x300De mayor, yo quiero ser (como) Kitty Peck: guapa, inteligente, en buena forma, avispada, simpática, con madera de líder, con aplomo para ligarse al chico más atractivo de todo Londres, las pilla al vuelo, tiene buena suerte y un amigo que es un verdadero tesoro… Y es que Kitty Peck, la protagonista de esta novela, es una heroína total de difícil competencia en la literatura contemporánea. Una de esas mujeres renacentistas, en este caso llevado ese arte para la multitarea al terreno más terrenal, o sea, al mundo de la calle y de los buscavidas del Londres de 1880; pero es que la chica vale para todo, y es así que Kitty Peck impera sobre todas las páginas de esta novela, con toda la lógica y todo el mérito del mundo.

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La piedra lunar, de Wilkie Collins

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Considerada por algunos, léase T.S. Eliot, como la primera y “la mejor novela de detectives de la literatura inglesa”, La piedra lunar cuenta la historia de un valiosísimo diamante amarillo, custodiado por tres brahmanes en un santuario hindú, sobre el que pesa una maldición. La joya, robada tiempo atrás, es legada en herencia a la joven Raquel Verinder por el día de su cumpleaños, fecha en la que habrá de volver a desaparecer, después de una cena repleta de invitados, todos ellos, junto al servicio de la casa, presuntos sospechosos.

Escrita bajo los efectos del opio, consumido en principio con fines terapéuticos, Wilkie Collins, que llegaría a experimentar ilusiones paranoicas bajo dicha influencia, nos relata además las consecuencias del consumo del láudano en su novela, de la que más tarde confesaría haber escrito partes que ni si quiera recordaba.

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Los vigilantes del faro, de Camilla Läckberg

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Verdad que, a estas alturas, incluso mucho antes, Camilla Läckberg ya ha perdido su capacidad de sorprendernos; verdad indiscutible que, para ésta que es ya la séptima novela de la serie de los crímenes de Fjällbacka, antes de abrir el libro sabemos ya al dedillo la estructura que va a seguir, qué van a decir cada uno de los personajes y casi, casi, qué les va a pasar. Estamos preparados también para que la Läckberg nos corte el rollo una y otra vez cuando el episodio está en su momento más emocionante, y para tener que ir desentrañando, paralela a la trama principal, una trama desarrollada a base de flashbacks -que también nos cortan el rollo respecto al argumento del tiempo actual- que puede tener -o no- relación con aquélla.

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El crimen de Orcival, de Émile Gaboriau

0 TComo novela de misterio, como novela psicológica, como retrato de personajes, como documento maestro sobre cómo escribir una novela, y no necesariamente una novela criminal, sino una novela a secas, El crimen de Orcival es un libro de diez. No es de extrañar que Émile Gaboriau esté considerado -si bien no entre los lectores de lengua española, entre los cuales es bastante desconocido- uno de los padres fundadores de la novela policíaca moderna. Pero constreñir esta obra maestra a sólo eso es hacerle una profunda injusticia. Y ahora, de la mano de dÉpoca y a su preciosa edición en tapa dura e ilustrada, lo podemos comprobar por nosotros mismos y reparar esa injusticia.

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Wayward Pines. El paraíso, de Blake Crouch

Wayward-Pines-El-paraiso-174x300Blake Crouch es un amante y fan irredento y confeso de la serie Twin Peaks, y, según él mismo revela en el prólogo de la novela, durante muchos años ha trabajado para producir algo que recrease la sensación que a él le produjo el descubrimiento de la serie de David Lynch. Sabemos a qué se refiere, y es que la extrañeza, el surrealismo con lógica interna y un tipo de terror existencial y fantasmagórico son unas constantes en la peculiar obra de Lynch. Es un totum revolutum que atrapa y funciona desde el primer momento: aunque hay ratos -muchos- en los que no entiendes ni jota, sencillamente no puedes dejar de mirar.

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El gusano de seda, de Robert Galbraith

el-gusano-de-seda-198x300A Robert Galbraith algunos ya lo conoceréis por su anterior novela, El canto del cuco. Aunque es probable que os suene más por la persona que se esconde detrás de su pseudónimo. A estas alturas ya no resulta ningún misterio de que se trata de la célebre escritora J. W. Rowling. Baste un vistazo rápido a internet, o abrir la portada del libro, para averiguar su verdadera identidad. De la creadora de Harry Potter, personalmente, conozco más bien poco. Algún fragmento de alguna película y poco más. Tampoco de su primera publicación como Galbraith. No es necesario. Esta novela, aunque continuación, funciona de forma independiente con respecto a aquella. Lo que viene bien para lectores despistados como una servidora, pero que resultará algo repetitivo en aquellos pasajes referentes a El Canto del cuco.

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El domador de leones, de Camilla Läckberg

el-domador-de-leones-196x300Me resulta difícil expresar lo que me ha inspirado la lectura de El domador de leones sin destripar su argumento y algunas de sus claves más importantes. Lo que sí puede decirse sin temor a estropear la experiencia a nadie es que estamos ante la novela más insólita y más original de Camilla Läckberg. Me refiero a originalidad relativa, claro, porque resulta bastante diferente a todas las anteriores de la colección de Los crímenes de Fjällbacka. Los personajes -la pareja formada por la escritora y detective aficionada Erica y el policía Patrik; sus hijos; Anna, la hermana de Erica, y su pareja, Dan; los colegas de Patrik, cada uno con sus familias, que la autora ha ido convirtiendo en personajes igualmente recurrentes y con sus propias historias que contar- son los mismos de siempre, y misma es la localización, el pequeño y peligrosísimo pueblo costero de Fjällbacka.

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El secreto de Vesalio, de Jordi Llobregat

el-secreto-de-vesalio-170x300La relación entre un lector y un libro tiene muchos parecidos con una relación amorosa. Las hay tortuosas, satisfactorias, sencillas… y también hay situaciones que propician el enamoramiento instantáneo con un libro. La mía fue la siguiente. Me disponía a realizar mi primer viaje transoceánico en avión y yo, que sufro del mayor de los insomnios cuando de viajar en cualquier medio de transporte se trata, acudí a tan insigne cita con un buen arsenal de libros en la mochila. Uno de ellos era El secreto de Vesalio, una novela tan bien escrita que fue capaz de convertir un pesado trayecto en un feliz viaje atrapado a una historia mientras veía como los que me rodeaban se ponían antifaces, cascos y almohadas para hacer el viaje lo más llevadero posible.