“Humor cristiano”, de Alberto González Vázquez

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humor-cristiano-219x300-Aaaaaaah….aaaaah…..aaaaaah… ¡Leticiaaaa! Se me ha subido el gemelo.

-¿Pero estabas haciéndote una paja o algo?

-No lo sé.

-¿Pero no lo sabes, o no te acuerdas?

-No me acuerdo… Tráeeeeme un yogur.

Así es, creo recordar, como conocí a Querido Antonio. Con este video colgado en youtube (titulado Homenaje a Cataluña y que os recomiendo vi-va-men-te que veáis) en el que el entonces príncipe Felipe mantenía esa entrañable charla con Leticia.

Después vi otros muchos, me acuerdo especialmente de unos videos que tenían a Amenábar como prota, (tampoco tienen desperdicio, investigad un poco, ¡copón ya!) y, como todo, poco a poco fue cayendo en el olvido, en el mío, claro.

Hasta que descubro este libro y me entero de que su autor, Querido Antonio (Alberto Gonzalo Vázquez) es guionista en El intermedio, colaborador habitual de El Mundo Today, multipremiado cortometrajista de animación y… lo más importante… colaborador ocasional de La hora chanante y Muchachada nui. Ahí es nada. Como os lo cuento, no me miréis así, yo también lo flipé un poco y até cabos.

¿Qué es Humor cristiano? Básicamente humor absurdo, pero humor del bueno, del que más risa provoca. Es coger a Faemino y Cansado y mezclarlo con Joaquín Reyes, Ernesto Sevilla y el resto de tropa chanante y dejarlos todos juntitos a ver qué pasa. No, no vienen ni Gila ni Tip y Coll ni Martes y Trece ni José Mota ni, por supuesto, Los Morancos. Nadie más. Son los que son y punto.

No obstante, Humor cristiano también es una selección de la obra gráfica que González Vázquez ha producido desde 2007 a 2013, pero esa es una definición más académica, y no estamos aquí para aburrir con tecnicismos legales, sino para triquiñuelas.

Este libro, de obligada lectura si quiere pasarse un buen rato, está lleno de cosas de la vida que te ocurren sin darte cuenta y de cosas que no sabías y ni siquiera intuías.

Las precauciones de las madres cuando sus hijos van de campamento; la ley de la gravedad; una historia de amor; “Guille”, el de Farmacia de guardia; la ayuda frente al maltrato; el colesterol; Juan Echanove, Síntomas y Malas noticias son mi particular top 9 de este libro. Pero también hay entrevistas (la hecha a Antonio Banderas es muy buena) o chistes de una sola viñeta que son igualmente buenos.

Reconozco que hay veces que no alguna historia no me ha hecho gracia. ¿Será que no lo he pillado? No lo creo. De todas formas, esas son las menos de las veces; la mayoría acabo partiéndome lo que viene a ser el culo porque muchas veces González se pasa y mucho, pero de forma inteligente. Le da igual tratar maltrato, religión y sida, o…lo que sea, da igual, (no se corta y eso es sano y saludable como comer una manzana al día), y hacer lo que últimamente en muchas películas: un twist o giro de guión imprevisto. Eso le funciona muy bien.

Me he reído y no solo yo, sino que también se han descojonado otros a los que no he podido resistirme a enseñarles tal o cual historieta. ¿Qué mayor argumento puedo decir a favor de un cómic de humor?

Leedlo, cobardes, que ya me lo agradeceréis.

PD: Eso sí: también hay unas cuantas pajas, pero nada de tetas…

PD2: ¡Casi lo olvido! No suelo leer los prólogos, sobre todo sin son largos. Este no lo es, y conviene leerlo. El descojono padre.

 

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